NO ES FEMINISMO TODO LO QUE RELUCE. RESPUESTA A MARINA LUXEMBURGO

Quizá, como sostiene Marina Luxemburgo, sea un lector “tendente a la generalización y la lectura rápida” pero no será en la lectura de su artículo precisamente. Son pocos los textos que me han exigido una doble lectura para su completa comprensión y no exagero si digo que en el suyo he necesitado de una tercera lectura y no debido precisamente a su profundidad sino más bien a la confusión con el que está escrito. Pero pasemos pronto al contenido no sea que se me acuse de quedarme en el terreno estilístico.

Reinterpretar, como hace Marina, el artículo de El Catoblepas bajo el prisma de la distinción entre izquierdas y derechas sobrepasa con creces los límites del buen hacer hermenéutico, pues allí no se establecía vínculo alguno (al menos explícitamente) entre el feminismo definido y la izquierda política. Y no se establecía precisamente por considerar que esa distinción no era relevante ni oportuna para lo que allí se estaba discutiendo. Si esto no se afirmó, mucho menos se “presupone” el feminismo liberal como el único feminismo definido. Una vez desfigurado el texto de esta manera lo que no entiendo es por qué no extrae la conclusión lógica que se sigue: que allí habría yo incurrido en una flagrante e infantil contradicción al afirmar de un lado que todo feminismo es de izquierdas y, por el contrario, que el feminismo liberal (que según ella es de derechas) es el único feminismo definido válido. Poco me quiere nuestra amiga si, una vez descubierto el error, no me lo pone de frente para poder rectificar.

Sin embargo, en aquel artículo lo único que se intentaba era ver como se revolvía el monolito del feminismo al aplicarle el concepto, por entonces incipiente, de holización; ver hasta qué punto a partir de este concepto se podía vertebrar y cribar los distintos tipos de feminismo. Es en torno a esta idea sobre la que se articulaba la distinción entre feminismo definido e indefinido que ahora Marina parece haberle encontrado mejor cobijo. Se concluía diciendo que sólo en el marco del proceso de holización tendría sentido hablar de un feminismo definido y político (en sentido estricto). Por otro lado, se señalaba la deriva divagante e indefinida del feminismo una vez perdido este marco de referencia. La principal ventaja de usar la holización como termino era que así se huía de la apelación tan abstracta y manida a la igualdad por parte del feminismo, a la vez que se reinterpretaba ésta en un sentido materialista.

Introducir en este contexto la distinción entre izquierdas y derechas lo único que aporta es confusión al tema. En primer lugar porque desvirtúa la distinción entre feminismo definido e indefinido que ahora en lugar de articularse en torno al concepto de holización (y por tanto al Estado) lo hace sobre posiciones ideológicas determinadas (primarias o “degeneradas”). Con ello no sólo se multiplican hasta el absurdo los tipos de feminismos (la alusión al feminismo maoísta es particularmente llamativa) sino que se alcanza alguna que otra conclusión por lo menos extravagante, como defender que el feminismo religioso es un feminismo definido o alineado (“feminismo socialista”) o considerar la concepción del nacionalsocialismo acerca de la mujer como un tipo de feminismo. Parece que para ella toda política que tome en consideración a la mujer debe ser tenida por feminista. Esto resulta de una indefinición parecida a la de afirmar que toda política social es socialista o cualquier otra cosa del estilo. Y todo ello en virtud de una distinción que consideran caduca y burguesa y que tiene como principal consecuencia que se ven obligados a retomar la igualdad como meta final del feminismo y que cuando hablan de holización lo hacen en un sentido completamente accesorio.

Visto como están colocadas las cartas sobre la mesa, me gustaría preguntarle, por último, si es lícito hablar, como hace ella, de un feminismo político en sentido estricto por parte de la derecha. ¿Cómo se justifica esto? Parece claro que la consideración tanto el feminismo religioso como del nazi como feminismos definidos no resisten el más mínimo análisis. En cuanto al color político del feminismo revolucionario francés me permitirá Marina que dude sobre su adscripción a la derecha. Entender el voto censitario como una medida de derechas cuando el contexto venía marcado por el Antiguo Régimen es al menos problemático.

En cuanto a lo precipitado de mi crítica me gustaría aclararle que lo que se está criticando es el propio planteamiento, la pertinencia o no de las clasificaciones propuestas. Para ello no veo necesario esperar a la tercera parte pues ya son planteadas desde la primera.

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2 respuestas a NO ES FEMINISMO TODO LO QUE RELUCE. RESPUESTA A MARINA LUXEMBURGO

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