IZQUIERDA HISPÁNICA Y EL FEMINISMO

Este mes, nuestros colegas de Izquierda Hispánica han publicado en su sitio web un exhaustivo y concienzudo análisis sobre el feminismo. Bajo el título de Izquierda Hispánica ante el feminismo se repasan, en dos partes, sus principales articulaciones históricas.

Quien este familiarizado con IH y conozca el carácter militante y activista de sus promotores, al leer ese título, esperará encontrarse con la defensa de una posición determinada ante el feminismo como ya la expusieron ante el indigenismo,  ante el imperialismo, etc. Lo que nos encontramos, más bien, es con una exposición descriptiva sobre el feminismo, una descripción somera de los distintos tipos de feminismo que en el mundo han sido. Aunque se nos anuncia una tercera parte (“en la tercera parte explicaré detalladamente el origen estructural de las diferentes discriminaciones femeninas dentro de las sociedades políticas, hablando a su vez del concepto tan utilizado como incoherente del patriarcado universal”), no parece que ahí se nos vaya a aclarar este punto. Esta confusión preposicional hace que comencemos la lectura algo descolocados. El resto del artículo te pilla, por tanto, a contrapie y, si a esto le sumamos que, estructuralmente, es algo confuso tenemos como resultado una lectura algo indigesta. Sirvan las siguientes líneas como orientación y guía para su lectura.

El artículo avanza a través de una serie de distinciones, a partir de las cuales se estructura todo el material de análisis. Aunque aparecen entremezcladas y confusas, parece que la distinción primera es la que diferencia entre feminismo definido e indefinido según se halle adscrito o no a una corriente política determinada. “Ningún feminismo nace sin el amparo de una teoría política que lo inspira ni se define sin su corriente originaria”.  Desde estos presupuestos, la siguiente distinción está clara: según el tipo de adscripción podremos hablar de feminismos de derechas y feminismos de izquierdas. Como representantes de los primeros se cita el feminismo liberal, el nacionalsocialista o el religioso. En el lado de la izquierda caerán los feminismos que se adscriban a las seis generaciones de izquierda que establece Gustavo Bueno en El mito de la izquierda.

Los feminismos indefinidos, por el contrario, tendrían como común denominador su no adscripción a ninguna corriente política y la no referencia directa al Estado. Su lema es “lo personal es político” y darían cobijo al feminismo radical de los años sesenta y a otros feminismo pseudopolíticos como el ecofeminismo, el feminismo lésbico, el feminismo aliciesco, etc.

Hasta aquí llega la exposición, ahora pasemos a la crítica. En primer lugar nos parece desafortunado el uso que se hace de la distinción entre feminismo definido e indefinido . El sentido originario de esta distinción es muy diferente del que le atribuye Santiago Armesilla en su artículo. La inmensa mayoría de los feminismos que él considera como definidos serían clasificados de indefinidos con la distinción originaria en la mano. Otra cosa es que consideren que aquella distinción, tal y como se propuso, era incorrecta o no era operativa, pero entonces lo que tendría que haber hecho era confrontarlas. Al no hacerlo lo que se consigue es añadir más confusión al texto, pues quien lea este artículo conociendo el otro, seguramente no sabrá de que demonios se está hablando. Para evitar estos equívocos, le propongo usar una distinción paralela como podría ser la de feminismo adscrito y no adscrito, o cualquiera semejante.

En cuanto a la distinción entre feminismo de izquierdas y feminismo de derechas nos encontramos con un problema doble. En primer lugar, sorprende que IH, que reniega de la distinción izquierda/derecha por considerarla caduca y burguesa, la atribuya en cambio un carácter operativo, de análisis, a la hora de distinguir y cribar entre los tipos de feminismo.

En segundo lugar, se ven obligados a dejar en blanco las casillas correspondientes al feminismo radical y liberal (primera y segunda generación de izquierdas) y empezar con el feminismo libertario o anarquista. Con esto se da la apariencia de que esta distinción esta metida con calzador y no brota del propio análisis interno sino que esta propuesto ad hoc (“que la realidad no te arruine un buen titular” parecen estar pensando). Que un feminismo entre en un lado o en el otro parece depender exclusivamente del capricho del autor.

Como resultado de tanta confusión nos encontramos con una enumeración acrítica, doxográfica de los distintos tipos de feminismos que, quizá en su plausible cuarta parte, nos acabe hablando del feminismo de los yanomami.

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4 respuestas a IZQUIERDA HISPÁNICA Y EL FEMINISMO

  1. Pingback: NÚMERO VEINTICUATRO | EL PULIDOR DE CRISTALES

  2. Hola: gracias por tus comentarios. Una aclaración solamente, aunque el artículo aparece colgado por mí, no lo he firmado yo, sino Marina Luxemburgo. Aclararemos esto pronto en nuestra web. Gracias por leernos. Salud.

  3. Pingback: Respuesta de Marina Luxemburgo a Bruno Cícero Poo sobre los feminismos « Izquierda Hispánica

  4. Bruno Cicero dijo:

    Respuesta de Marina Luxemburgo: “En respuesta a la crítica que se hace a las dos partes del artículo sobre feminismos, por parte de Bruno Cicero en el blog El pulidor de cristales, he de exponer una defensa del artículo frente a las críticas que se le hacen.

    En primer lugar, el lector que esperaba encontrarse primeramente una postura determinada ante el feminismo, como se encuentra en otros artículos sobre indigenismo, ecologismo o imperialismo, ha de tener en cuenta que en el caso de los feminismos es imprudente elaborar una perspectiva determinada de buenas a primeras. Frente, por ejemplo, al indigenismo, la teorización sobre el concepto de feminismo, sus diferentes corrientes y los mitos que se le atribuyen necesitan un análisis más extenso de lo habitual. La confusión reinante en materia teórica sobre los feminismos es semejante a la desorientación que suele aparecer a la hora de hablar sobre las izquierdas y la derecha. Incluso esa confusión puede ser aún mayor, sobre todo teniendo en cuenta los planteamientos más extravagantes que surgen en el seno de los feminismos indefinidos de izquierdas, como el radical y toda la serie de delirios procedentes de los feminismos pseudopolíticos. Es preciso ahondar en una descripción analítica del feminismo y los feminismos antes de poder ofrecer una postura argumentada y definida. Con ello se evita caer en los tan abundantes y tentadores mitos ofrecidos desde los feminismos actualmente existentes y hegemónicos: El feminismo aliciesco y el radical. Para la desgracia del lector tendente a la generalización y a la lectura rápida, va a tener que detenerse a leer cada una de las partes del artículo, si es que le interesa adoptar a partir de ahí una postura sólida o criticar punto por punto lo expuesto sin caer en divagaciones fuera de contexto. Tampoco deberían hacerse predicciones y juicios de antemano sin haberse publicado siquiera la tercera parte. Las visiones futuristas carecen de toda base lógica.

    Por otra parte, respecto a la doxografía que se atribuye a la clasificación de los distintos feminismos, en la propia exposición y categorización de los feminismos hay una posición clara al encuadrarlos en primer lugar dentro de la derecha o de las izquierdas. Posteriormente, se clasifican como definidos o indefinidos no únicamente según su adscripción a una corriente política determinada, sino también viendo los feminismos indefinidos como degeneraciones de anteriores feminismos definidos. Por ejemplo, el feminismo aliciesco como degeneración e híbrido entre el feminismo liberal extinguido y el socialdemócrata decadente.

    Contrariamente al artículo de Bruno Cicero, que considera únicamente los feminismos según su carácter definido o indefinido, no se ve el feminismo como concepto inherente a las izquierdas y opuesto a la derecha. El primer feminismo, el liberal, se presupone en el artículo mencionado como el único definido, que se sobreentiende dentro de los parámetros de las izquierdas, dado que Gustavo Bueno emplea los términos definido e indefinido para las izquierdas y alienado o no alienado para la derecha (aunque en El Mito de la Derecha dice: “se sobreentiende: alineadas en el proceso de transformación del Antiguo Régimen, proceso desencadenado por los ataques de las izquierdas que, en la medida en que se consideren como movimientos que ejercieron su actividad en ese proceso, pudieran también ser denominadas izquierdas alineadas.”) . Sin embargo, el feminismo liberal no se puede enmarcar dentro de las izquierdas debido a sus características particularistas y contrarias a la holización propuesta por las izquierdas jacobina y liberal. El feminismo liberal restringía la ciudadanía y los derechos políticos a las mujeres proletarias, ya que defiendía la igualdad jurídica y de derechos dentro de la burguesía, independientemente del sexo. La condición para ser ciudadana en una nación política consistía en tener capacidad adquisitiva para costearse la participación en el ámbito público. Eso le presupone de la derecha alineada (segunda modulación, derecha liberal) en cuanto que intenta conservar estructuras del Antiguo Régimen como los privilegios a determinados grupos sobre otros, rompiendo la igualdad de la ciudadanía (las mujeres burguesas pueden votar y ser votadas, mientras que las proletarias no).

    Los feminismos de derecha (por un lado, alineados como el feminismo liberal y el religioso -que pudiera ser de derecha socialista-, y por otro lado no alineados como el aliciesco o el nacionalsocialista) se oponen a los feminismos de izquierdas o bien por su particularismo, o bien por su irracionalismo, cuando ambos factores no están combinados en una corriente. Mientras tantos, los feminismos de izquierdas vinculados a las distintas generaciones de izquierdas (a excepción de las dos primeras, que como explico en la segunda parte de mi artículo, carecían de feminismos debido a que no consideraban a las mujeres dentro de sus planes de holización ni les otorgaban la ciudadanía) buscaban la igualdad jurídica, política y económica entre todos los ciudadanos de la nación, no únicamente a los hombres. Estos feminismos se definen tanto por la igualdad a nivel político como en las condiciones basales (salarios, condiciones laborales, servicios públicos destinados a socializar el cuidado de los hijos y etc) dentro de un programa político. Paralelamente, los feminismos de izquierdas indefinidos, además de moverse dentro de planteamientos ideológicos confusos y degenerados de corrientes definidas, se caracterizan por el rechazo a toda participación institucional.

    Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, es posible que el lector respire aliviado al saber que no tendrá la visión de una metafísica futura cuarta parte sobre el feminismo de los yanomami. O encuentre la suficiente paciencia de esperar a una tercera parte sin hacerse de antemano una idea errónea”.

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