ALGO MÁS SOBRE HOMEOPATÍA

La homeopatía es un ejemplo claro de pseudociencia. Las pseudociencias son disciplinas en marcha, es decir, unidades prácticas de conocimiento que se enseñan y difunden, sobre las que hay congresos y publicaciones, y que  incluso, como se denunciaba en la entrada anterior, tienen presencia en los estudios reglados. Estas disciplinas tienen apariencia de cientificidad y muchas veces se presentan así mismas como ciencias, pero el problema es que están fundamentadas en principios falsos. También puede darse el caso de que estas disciplinas estén fundamentadas en principios que no están probados o que, por su propia naturaleza, no pueden probarse. Cuando una pseudociencia es desenmascarada y desaparece, lo hace porque han desaparecido los contextos ideológicos y socioeconómicos que la hicieron posible. La frenología, la teoría alemana de la raza o la teoría genética de Lysenko son ejemplos de pseudociencias ya abandonadas.

 

El 30 de junio de 1988 apareció, en la revista Nature, un artículo titulado “Desgranulación de basófilos humanos activada por un antisuero anti IgE muy diluido”. Lo que se pretendía en este artículo era demostrar científicamente los principios de la Homeopatía. Sin embargo, el artículo no consiguió su propósito. Como ya se decía en la entrada anterior, la homeopatía no tiene fundamento clínico ni científico, sencillamente porque su principio básico, de ser  cierto, contradeciría las leyes de la química y de la biología. Sin embargo, la homeopatía es una pseudociencia viva, con cada vez más presencia y una fuerte institucionalización en nuestra sociedad.  Por poner otro ejemplo: la Homeopatía es una especialidad reconocida por el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Asturias, al lado de la oncología médica, la neurología o la inmunología. No nos queda más remedio que volver a preguntarnos por las razones de su éxito. En la entrada anterior  se mencionaba el efecto placebo como una posible respuesta, pues existen una serie de enfermedades crónicas (alergias, asma, bronquitis, etc.) para las cuales los medicamentos homeopáticos tendrían este efecto. La homeopatía también tiene mucho predicamento en la pediatría, dado que muchas enfermedades infantiles están relacionas con el proceso de crecimiento. Ante una enfermedad de este tipo, cuando los padres acuden al médico, el pediatra les recomienda paciencia, a la espera de que la enfermedad remita espontáneamente con el crecimiento del niño. Sin embargo, estos padres desesperados pueden acudir al homeópata, que les recomendará un tratamiento que tendrá éxito, sin duda, dado que en algún momento la enfermedad, ligada al crecimiento, remitirá, lo mismo que sucede con las enfermedades crónicas con picos de empeoramiento estacionales (como las alergias, por ejemplo).

El hecho de que numerosos estudios hayan mostrado la falsedad de la homeopatía no basta para eliminar esta práctica, dado que, en el contexto en el que se asienta, es más barato y rentable recetar a un enfermo crónico un poco de agua que ayudarle a comprender su enfermedad y enseñarle a convivir con ella.

No hay que olvidarse del enorme poder de las industrias farmacéuticas, que desempeñan un papel fundamental, pues generan grandes flujos de intereses en los colegios de médicos y de farmacéuticos. Pues como decimos, en el ámbito de los enfermos crónicos tienen un buen plantel de posibles consumidores de aguas homeopáticas.

 

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