MÁS SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

El tema del cambio climático ha sido abordado aquí en dos entradas: “Una verdad muy cómoda” de David Fernández y “El debate nuclear. A vueltas con el cambio climático” de Nicolás Azcona.

Yo volveré sobre este asunto, pero seré muy breve. Parece que por un lado están los que defienden a ultranza eso que se ha acordado llamar “cambio climático”, y para legitimar su defensa aportan mediciones, gráficos, estadísticas, cifras y testimonios de todo tipo. Por otro lado, están los “negacionistas”, que como no podían ser menos, también se pertrechan de los datos necesarios para probar sus tesis. ¿Qué hacer ante tanta maraña informativa? No seré yo quien de aquí una respuesta. Es más, voy a aportar más información, refiriéndome brevemente al artículo de Carlos M. Madrid Casado “Filosofía, economía y Cambio Climático: un mènge á trois muy productivo”, porque creo que es un artículo que puede aportar un poco de luz sobre este asunto. Desde luego, la “información” contenida en el artículo, no es neutral, como verá cualquiera que lo lea. Pero esa no neutralidad no ha de verse como algo negativo que reste objetividad o veracidad al mismo. Más bien al contrario, ya que la supuesta objetividad de los “datos” científicos que avalarían la teoría del Cambio Climático queda en este artículo, cuando menos, puesta en entredicho.

Carlos Madrid aborda la cuestión del Cambio Climático desde cuatro frentes: el frente científico, el económico, el político y el filosófico. No se trata de hacer aquí un resumen del artículo, pues desvirtuaría todas las explicaciones, argumentaciones y matices que contiene. Me referiré sin más a dos asuntos con el fin de despertar la curiosidad del lector e incitar a la lectura del artículo.

En primer lugar, y por lo que se refiere al frente científico, Carlos Madrid cuestiona la teoría del Cambio Climático, que según su análisis se sustentaría en la concatenación de tres hipótesis (atención, hipótesis): existe un calentamiento global,  la causa principal del calentamiento global es el efecto invernadero y la causa principal del efecto invernadero son las emisiones de CO2 de origen antrópico.

En segundo lugar, y dentro del frente económico-político, se reivindica a Margaret Thatcher como “madre” de la teoría del Calentamiento Global, dado que Thatcher, al llegar al poder, optó por potenciar la energía nuclear y el gas escocés frente al carbón y el petróleo para rebajar la dependencia del Reino Unido de estas energías fósiles y desactivar a los sindicatos mineros. Desde luego, esta reivindicación de la energía nuclear y del gas tenía que justificarse de alguna manera, pues el cierre de minas de carbón no podía llevarse a cabo sin más, y había que dar alguna explicación a la opinión pública. La explicación fue la teoría del Calentamiento Global, que una vez puesta en circulación llega hasta nuestros días. Y así es que en el presente todo el mundo habla del Cambio Climático, las revistas científicas más prestigiosas dedican artículos al tema, los países firman tratados y redactan acuerdos para reducir las emisiones de CO2, etc. Pero el problema sigue abierto, pues como muestra Carlos Madrid en su artículo, parece que los argumentos científicos no lo son tanto y que las razones reales de la preocupación por el supuesto Calentamiento Global son más bien de otro tipo.

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