BERGSON Y JAMES, AMIGOS.

La relación entre William James (1842-1910) y Henri Bergson (1859-1941) empezó siendo bibliográfica. En el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia (1889), aparecen citados dos artículos del filósofo americano: “El sentimiento de esfuerzo”, publicado en 1880 por La Critique Philosophique y “¿Qué es una emoción?”, aparecido en Mind cuatro años más tarde. A su vez, James citará en sus Principios de Psicología de 1890 un caso patológico estudiado por Bergson. El tono de las citas no deja dudas acerca del interés que la filosofía de cada uno despertaba en el otro, si bien no tenía por qué presagiar la franca simpatía que se profesaron desde su primer contacto epistolar.

Su correspondencia va de 1903 a 1908. En todas las cartas hay tres aspectos que les dan cierta unidad de tono: los elogios encendidos, el rechazo común al intelectualismo y las alusiones que tanto uno como otro hacen al agotamiento nervioso Así, James hablará de “un état aigu de fatigue nerveuse (insomnies, etc.)”, Bergson no puede escribir el prefacio a La variedad de la experiencia religiosa porque según confiesa: “je souffre d’une fatigue nerveuse générale, causée par une insomnie très tenace” y otra vez James se quedará junto a su hermano Henry, en lugar de viajar a Suiza para ver a Bergson, debido a la persistencia de su malestar:  “Je suis arrivé ici dans un état d’extrème fatigue nerveuse”, &c. Este padecimiento común impidió en un par de ocasiones que nuestros filósofos se encontrasen, lo cual excusa el hecho de que reparemos en él, además de permitirnos prevenir al lector sobre los efectos devastadores de una introspección exagerada.

A pesar de que las cartas son sólo dieciséis, y de que no hay ninguna de 1904 ni de 1906, se observa una variación gradual del estilo que obedece a dos cambios: la creciente admiración de James por Bergson y sus encuentros personales, que propiciarán un tono más cálido y amistoso. La correspondencia se inicia por motivos profesionales, cada uno escribe su interpretación de un libro que ha escrito el otro con el propósito de que el autor juzgue si es correcta. Bergson elogia Las variedades de la experiencia religiosa, publicado en 1802, así como el artículo “How two minds can know one thing” de 1905. En este último, James presenta la experiencia pura como “el flujo inmediato de vida que suministra el material de nuestra reflexión posterior”, experiencia que no cabe clasificar según las dicotomías objetivo/subjetivo o físico/psíquico, puesto que se da antes de cualquier categorización. Esta teoría, que denomina “monismo neutral”, supone la primera formulación explícita de James frente al racionalismo lógico. Con todo, cuenta con un precedente: un curso en el que aboga por trascender los conceptos, la lógica simple y los procedimientos de “una filosofía demasiado sistemática que postula la unidad del todo”. Este proyecto sintoniza con la crítica de Bergson contra el intelectualismo, crítica que ambos ejercitarán convencidos de estar cambiando el rumbo de la filosofía. Y sin querer endilgarles las hordas de irracionalistas que pululan por todas partes ni el éxito editorial de Deleuze, hemos de reconocer que el rumbo quizá cambiara, aunque no con fuerza suficiente –por suerte– como para barrer el racionalismo. Por su parte, James ensalza Materia y memoria (1896).

Las cartas anteriores a la publicación de La evolución creadora (1907) se caracterizan por una admiración equilibrada. Buena muestra de ello es la aclaración que Bergson escribe sobre su mutua influencia a raíz de un artículo publicado en La Revue Philosophique por Gaston Rageot. En él, Rageot sostenía que la duración real, tal como aparece en el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia, se habría inspirado en el flujo de conciencia de William James, concepto que aparecía en el artículo “On some Omissions of Introspective Psychology”, publicado por Mind en 1884. Como contrapartida, afirmaba que el empirismo radical era deudor de la metafísica bergsoniana. Bergson aclara que desconocía ese artículo cuando escribía el Ensayo y que el interés filosófico de James obedece más a una tendencia propia que a un eventual influjo de sus obras. Admite que ambos han llegado a un planteamiento filosófico similar  —que privilegia “la conciencia vital” frente a la matemática—, aunque rechaza la semejanza de la duración real (un concepto metafísico), con el flujo de conciencia (concepto que dice referencia de la experiencia psicológica).

A partir de 1907, la correspondencia continúa entreverada de observaciones elogiosas y amables que se dirigen recíprocamente, pero el interés de James por Bergson parece superior. Las citas que planean son concebidas fundamentalmente como entrevistas en las que Bergson podrá esclarecer algunos puntos de su pensamiento. “¡Oh! Señor Bergson, es usted un mago y vuestro libro es una maravilla, un verdadero milagro en la historia de la filosofía”. Este es el entusiasmo con el que William James recibió La evolución creadora. En la misma carta, un poco más adelante, añade que “para mí, el resultado esencial del libro es haber infligido al intelectualismo una herida mortal, el golpe del que no se levantará jamás”. El equilibrio del que hablábamos ha desaparecido en beneficio de la admiración exacerbada que Bergson despierta en el filósofo norteamericano. Llegará a decir que El pragmatismo resulta en comparación una obra “insignificante, estrecha y mediocre” y que el estilo de La evolución creadora le ha dejado un “retrogusto” parecido al que en su día le dejó Madame Bovary. Entre los elogios, destaca uno por su extravagancia: “doy gracias al cielo por haber vivido lo suficiente como para ver dos acontecimientos, la guerra ruso-japonesa y la aparición del nuevo libro de Bergson”. Es casi inevitable recordar los versos de Pessoa: “Todas las cartas de amor son / Ridículas. / No serían cartas de amor si no fuesen / ridículas”.

En 1908 James prepara una serie de siete conferencias, que dará en Oxford, contra el intelectualismo. Dedicará una de ellas íntegramente a Bergson. No es exagerado decir que a raíz de esta conferencia se desatará el bergsonismo anglosajón, entre cuyos valedores se contarán personas tan dispares como G. B. Shaw y Wallace Stevens. Con el texto a la vista, Bergson dirá que hasta entonces nadie “ha profundizado, comprendido, penetrado” de esa manera en su pensamiento. En octubre de ese mismo año tiene lugar un breve encuentro de unas horas que no hace sino consolidar la amistad entre ambos y la admiración de James, quien en una carta escribirá sobre Bergson: “qué modestia y qué ausencia de pretensión, ¡pero qué inteligencia y qué genio!”.  Habida cuenta de los desencuentros entre Berkeley y Malebranche y entre Leibniz y Spinoza, la amistad que los unió hasta la muerte de James constituye una singularidad en la historia de la filosofía, considerado el rango de ambas figuras y que el elogio entre filósofos suele exigir que uno de ellos lleve muerto un siglo.

El ciclo de conferencias apareció recogido en un libro al año siguiente y su publicación despertó el interés por la filosofía de Bergson en Inglaterra y los Estados Unidos. Por aquel entonces, la presencia de su obra presentaba una importante laguna: no había versión inglesa de La evolución creadora, y fue William James en persona quien animó al doctor Arthur Mitchell para que acometiera su traducción. En agosto de 1910, James murió antes de cumplir el proyecto de presentar el libro al público angloparlante con una nota elogiosa. La traducción vio la luz un año después y provocó la eclosión del bergsonismo fuera de Francia y más allá de los estrechos círculos académicos.

Quizá las consecuencias más notables fueron la reseña que publicó Bertrand Russell –no muy elogiosa, y  que luego se convertirá en el capítulo “Bergson” de su Historia de la filosofía occidental– y la visita triunfal de Bergson a los Estados Unidos en 1913. Viajó invitado por la Universidad de Columbia como conferenciante. Un día antes de que pronunciara la primera conferencia, The New York Times publicó un extenso artículo donde se analizaba la supuesta influencia de Bergson sobre el sindicalismo francés. El arranque merece una paráfrasis: el orgullo patrio que sitúa a Francia en la vanguardia, tanto del progreso intelectual como del social, puede perdonarse aunque, a decir verdad, no lo está desde los Enciclopedistas y desde 1848 respectivamente. A continuación, y en contraste con la ironía anterior, el autor alude a un creciente influjo francés vinculado a dos movimientos, y añade: “one is purely philosophical, and originated in the mysterious depths of the heart and brain of one man –Prof. Henry Bergson”. Estas líneas, sumadas a la labor de difusión de James, provocaron el primer atasco documentado de Broadway y un titular equívoco en el que unas viudas entretienen al francés. La última pincelada de la difusión que su amistad con James favoreció, nos lleva a la línea más famosa de Luz de agosto, la novela que William Faulkner —admirador confeso de Bergson— publicó en 1932: “La memoria cree antes de que el conocimiento recuerde”, línea que quizá el filósofo habría aprobado como divisa del anti-intelectualismo.

En 1911, Bergson escribe un prólogo a la traducción francesa de El pragmatismo con el título de “Verdad y realidad”. En pocas páginas expone la concepción de la realidad que comporta el empirismo radical y la concepción pragmática de la verdad, quizá los puntos más próximos a su propia filosofía. Merece la pena reproducir las líneas que dedica a James al final del prólogo para constatar que el recuerdo de su amistad seguía vivo: “Nadie amó la verdad con más ardiente amor. Nadie la buscó con más pasión”.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en A HOMBROS DE PLATÓN y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a BERGSON Y JAMES, AMIGOS.

  1. Pingback: NÚMERO CINCO | EL PULIDOR DE CRISTALES

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s