TECNOLOGÍAS DE NEUROIMAGEN FUNCIONAL Y NEUROPSICOLOGÍA

 

El propósito de esta entrada es presentar un caso de influencia interna de las tecnologías en la estructura del campo de una ciencia. Se trata de hacer notar que la integración progresiva de las tecnologías avanzadas de neuroimagen funcional en el campo de la Neuropsicología está dando lugar, en las últimas décadas, a una transformación formal de la estructura interna de dicho campo. Ello se debe a que las tecnologías avanzadas de neuroimagen funcional han hecho posible la constitución de un método de investigación neuropsicológica nuevo, basado en el registro de cambios de la actividad cerebral inducidos mediante el control de variables conductuales y cognitivas, que permite, por primera vez en la historia, correlacionar los fenómenos neurofisiológicos y psicológicos de forma directa, en tiempo real, y en contextos no sólo clínicos, sino también experimentales, lo que abre una vía sin precedentes para la unificación efectiva de los ámbitos neurológico y psicológico, y, por consiguiente, para la consolidación de la Neuropsicología como disciplina científica.

La justificación de la tesis expuesta en el párrafo precedente exigiría llevar a cabo un estudio en profundidad del nivel de desarrollo estructural alcanzado por la  Neuropsicología anterior a las tecnologías de neuroimagen funcional, con el fin de que luego pudiera apreciarse el efecto de la integración de dichas tecnologías en el campo de la investigación neuropsicológica. Sin embargo, y debido a las limitaciones de espacio, nos conformaremos con hacer una presentación sucinta del proceso histórico de constitución del campo científico de la Neuropsicología en la que, por las razones aducidas, se prestará especial atención a la última fase de dicho proceso, definida por la presencia formal interna de las tecnologías de neuroimagen funcional.

Toda reexposición de la historia de una ciencia particular ha de hacerse desde una idea determinada de qué son las ciencias, cómo se forman y cómo se desenvuelven una vez constituidas. Aquí se parte de una concepción de la ciencia similar a la de Ian Hacking en Representar e intervenir, donde el autor hace una defensa del realismo científico sobre bases pragmáticas. En este libro, Hacking critica las filosofías de la ciencia que conciben el conocimiento científico como una representación (verdadera, aproximada o útil) de los fenómenos basada en la observación, la especulación teórica o una combinación de ambas. Como alternativa a estas filosofías, propone una concepción de la ciencia que se asienta sobre la idea de que la formación del conocimiento científico depende, en esencia, de la manipulación sistemática del mundo. De acuerdo con este planteamiento, las ciencias no explican las regularidades que descubren en la naturaleza, como suele sostenerse desde cierta tradición realista, puesto que, más a menudo, las regularidades se producen y estabilizan, de forma artificial, con ocasión del experimento científico, que consiste en la manipulación programada de objetos, procesos y estados de cosas.

Desde la perspectiva de esta concepción de la ciencia, la creación científica depende de la aplicación de técnicas y tecnologías, que son las principales herramientas de que disponemos para intervenir en el mundo. Por eso, la reexposición del proceso histórico de constitución del campo científico de la Neuropsicología debe atender a la presencia, en dicho campo, de los distintos tipos de técnicas y tecnologías que han permitiendo tender puentes de unión entre los ámbitos neurológico y psicológico.

Hasta el siglo XX, el único método de investigación neuropsicológica existente era el método lesional, que intenta establecer las bases neuroanatómicas y neurofisiológicas de las funciones cognitivas de los sujetos, a partir del estudio sistemático de los efectos de las lesiones cerebrales sobre el comportamiento y la cognición. Esta circunstancia hace que la Neuropsicología anterior al siglo XX puede ser calificada, de forma general, como Neuropsicología lesional, con un nivel de desarrollo inicial definido por la aplicación exclusiva de técnicas artesanales. Desde finales del siglo XIX, y gracias al progreso de otras ciencias, el campo de la Neuropsicológica lesional empezó a incorporar distintos tipos de tecnologías (tecnologías de inactivación cerebral regional transitoria, tecnologías de tinción y microscopia y tecnologías avanzadas de neuroimagen estructural) que, aunque no propiciaron la aparición de nuevas formas de investigación neuropsicológica, contribuyeron a ampliar y mejorar las posibilidades del método lesional.

Ya en el siglo XX, sobre todo a lo largo de la segunda mitad, se han ido integrando en el campo de la Neuropsicología nuevos tipos de tecnologías que, por primera vez, han permitido realizar investigaciones de forma alternativa al método lesional. El surgimiento de estas tecnologías ha dado lugar, por tanto, a la ampliación del campo de la Neuropsicología más allá de los límites de la Neuropsicología lesional, lo que no quiere decir que el método lesional haya dejado de formar parte de los estudios que se llevan a cabo en el presente, puesto que, aunque se trata de un método indirecto, que parte de la condición disfuncional para inferir la condición normal, proporciona mucha información útil sobre el cerebro. De hecho, todas las teorías actuales de la función cerebral están basadas, en alguna medida, en esa información. Ello se debe a que los efectos del daño cerebral en la cognición ayudan a responder no sólo a la pregunta dónde, sino también a la pregunta qué: observando las múltiples formas en las que puede desintegrarse la cognición, es posible empezar a entender cómo se dividen las funciones mentales en operaciones cognitivas específicas, y cómo están distribuidas estas operaciones en el cerebro.

Dentro de la Neuropsicología trans-lesional actual, existen tres líneas de investigación diferentes: los estudios de división sensorial e interferencia motora, la simulación computacional por medio de modelos de redes neuronales artificiales y los estudios de neuroimagen funcional. Las dos primeras líneas de investigación adolecen de una serie de dificultades y limitaciones que hacen necesario relativizar su contribución efectiva a la producción de conocimiento neuropsicológico. Sin embargo, la vía abierta por la neuroimagen funcional sí parece tener una importancia fundamental. De hecho, aun cuando la superación de las constricciones impuestas por el método lesional ha tenido lugar, como se ve, en varios frentes, la verdadera “revolución” de la Neuropsicología se viene produciendo de la mano de las tecnologías avanzadas de neuroimagen funcional, que permiten obtener información, en tiempo real, de la actividad cerebral correlacionada con estados cognitivos y conductuales concretos. Gracias a estas tecnologías podemos tener, de un modo directo, un pie puesto en la neurofisiología cerebral y otro en la actividad conductual y cognitiva del sujeto. De este modo, se abre una vía importante para la unificación efectiva, transformacional, de los ámbitos neurológico y psicológico, y se hace posible la intervención simultánea en los dos ámbitos sin solución de continuidad (dentro de los límites de resolución espacial y temporal impuestos por la propia tecnología). Es posible actuar sobre los estados cognitivos y conductuales, y tener noticia de los estados cerebrales. Además, el desarrollo tecnológico de los psicofármacos permite operar en el sentido inverso: actuar sobre la fisiología neuronal y observar los cambios cognitivos y conductuales. Pero el análisis de esa vía de intervención psiconeurológica excede los objetivos que nos hemos impuesto en esta entrada.

 

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Una respuesta a TECNOLOGÍAS DE NEUROIMAGEN FUNCIONAL Y NEUROPSICOLOGÍA

  1. Agustín Lozano Vicente dijo:

    En el libro “La invención de los trastornos mentales” del profesor Marino Pérez hay un capítulo dedicado a la neuroimagen. Es un análisis sobre qué es realmente y qué se ve en una neuroimagen. El análisis es menos optimista de lo que aquí se describe. Para empezar no hay tal neuroimagen pues esta es un resultado de una interpretación de datos y variables numéricas cuyo significado es difícil de determinar, correlacionar y no digamos ya interpretar para ofrecer una imagen. Es más complejo que eso de “obtener información, en tiempo real, de la actividad cerebral correlacionada con estados cognitivos y conductuales concretos. Gracias a estas tecnologías podemos tener, de un modo directo, un pie puesto en la neurofisiología cerebral y otro en la actividad conductual y cognitiva del sujeto”. Todo ello sin menoscabo de la importancia que están suponiendo estas tecnologías para la reorganización del campo como bien usted señala.
    Saludos

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