HERO, UN EJEMPLO DE CINE IMPERIAL CHINO

 

 

A primera vista Hero (Zhang Yimou, 2002) se nos puede presentar como otra película más de artes marciales en la línea de Tigre y dragón (Ang Lee, 2000) y que se aprovecha de los recursos estilísticos usados en Matrix (hermanos Wachowski, 1999). Así lo único digno de mención de la película sería el cuidado preciosismo estético del director y su estructura fraccionada. Y a decir verdad, ni esto podría ser considerado original, pues la referencia al Rashomon  de Kurosawa e incluso a Ciudadano Kane se nos antoja evidente.

 

Sin embargo, aunque todo lo anterior no deja de ser cierto, consideramos que Hero es, como veremos, mucho más de lo que parece. Vayamos por partes.

La película está ambientada en el periodo de los Reinos Combatientes (siglo III a.n.e). Lo que hoy es China estaba dividido en siete reinos en pugna por la supremacía sobre el resto. El reino de Qin era el más poderoso de todos ellos y, por lo tanto, el que ocupaba un lugar predominante en la lucha por el poder.

La película nos presenta al rey de Qin (único personaje histórico de la misma) confinado en su palacio, temeroso de ser asesinado. Durante diez años mantiene su reclusión a la espera de que sus asesinos sean finalmente apresados o aniquilados. La caracterización de estos tres asesinos legendarios, capaces de enfrentarse por sí solos a un ejército entero nos recuerda la de los grandes héroes homéricos. Las medidas de seguridad son extremas, nadie puede acercarse a menos de cien pasos del gran rey, que siempre viste su armadura, y el palacio se encuentra despojado de toda decoración para eliminar cualquier posible escondrijo. Quienquiera que aprese o mate a estos tres asesinos será recompensado con grandes riquezas, tierras y una audiencia privada con el rey.

La  narración comienza con la llegada al palacio real de un misterioso personaje que dice haber matado a los tres asesinos. Trae consigo las armas de los mercenarios, prueba fehaciente de que la misión ha sido llevada a buen término. Al guerrero se le otorga la audiencia con el rey, tiempo durante el cual sucede la película. Esto supone una linealidad temporal de la historia que se verá rota por una serie de flashbacks en los que se nos irán desvelando los entresijos de la trama. Más que hablar de flashback convendría hablar de diferentes discursos sobre los mismos hechos, sobre cómo el héroe anónimo consiguió derrotar a tan temibles adversarios.

El primer punto a resaltar lo constituye la articulación entre los diferentes discursos, el modo en el que tanto el rey como el héroe Sin Nombre intentan atrapar al otro con su discurso. Es el juego del gato y el ratón, o más concretamente, una ejemplificación de la idea del genio maligno, esto es, de una conciencia que envuelve a otra como el cazador envuelve la conciencia de su presa.

El primer discurso lo centra la versión que el héroe da sobre los hechos. Es el relato más largo de los tres, de fuerte calado épico donde se nos enseñan los combates singulares (las reminiscencias homéricas vuelven a ser inevitables) entre Sin Nombre y sus adversarios.  De cómo venció a Cielo o como se sirvió de los celos para sembrar la discordia entre Nieve y Espada Rota. De esta manera Nieve será la que mate a Espada Rota. Se garantizaba así la victoria segura, Un vez quitado de en medio el rival más temible, la amante enajenada no iba a ser un gran obstáculo.

Este último punto, el de la discordia entre los amantes es lo que pone en alerta al rey sobre la veracidad del relato de Sin Nombre. La mezquindad no es propia de guerreros extraordinarios como Espada Rota o Nieve. No esta en el código moral del héroe (pues no dejan de ser héroes de sus respectivos reinos aunque al rey se le muestren indudablemente como villanos). Así da comienzo el segundo discurso, el del rey. Este relato sería la deconstrucción del primero, su reinterpretación bajo el prisma de la conspiración. Sin Nombre conocía de antemano a Cielo y juntos traman el plan para asesinarle. Cielo se habría entonces sacrificado por el bien de la misión. “Trazasteis un plan para matarme usando a mis hombres como testigos”. Con la muerte de Cielo ya se aseguraba la audiencia con el rey, ahora quedaba convencer a uno de los otros dos de la conveniencia del sacrificio para poder acercarse a la distancia oportuna para matarle (cada guerrero aniquilado suponía veinte pasos hacia el rey). “Cielo, Espada Rota y Nieve se sacrificaron voluntariamente para que pudieras acercarte a diez pasos del trono y matarme. Pusieron su vida en tus manos, eso es algo que ni los mejores amigos harían, lo que te convierte en el asesino más poderoso de todos”. Este es el primer modelo de héroe que aparece en la película, aquel que se sacrifica en beneficio de una misión mayor.  Además de éste se nos muestran otros dos modelos de héroe. Se puede establecer cierta gradación entre estos tres modelos. En lo más bajo del escalafón estaría el maestro de esgrima, que ante la inminente toma de la escuela por el ejército, en lugar de huir y ponerse a salvo opta por dictar su última clase magistral. Éste  sería el héroe temerario, que no teme a la muerte,  cuyo sacrificio es más estético que otra cosa. Pues, ¿para que sirve su sacrificio? ¿Y el de sus discípulos? Realmente para nada. Un escalón mas arriba estarían los tres asesinos que podríamos denominar como héroes morales (pues defienden intereses grupales). Y en lo más alto estaría nuestro héroe protagonista cuyas vicisitudes veremos más adelante. Baste por ahora con lo dicho.

Así no encontramos con el rey solo ante su potencial asesino. “Todos mis guardas se encuentran a cien pasos de aquí, y tu estás sólo a diez. Parece que mi destino está ya decidido”. Antes de el desenlace fatal Sin Nombre expondrá sus motivaciones (es originario del reino de Zhao y su familia fue asesinada por las tropas del rey de Qin) y la posición tomada por Espada Rota oponiéndose al asesinato del rey. Este es el tercer discurso, el más corto pero el más interesante filosóficamente. En él descubrimos que en realidad ninguno de los tres asesinos está realmente muerto, solamente fueron heridos lo más convincentemente posible como para poder fingir su muerte sin levantar las sospechas de los testigos. Pero lo más interesante de este tercer discurso lo representa la figura de Espada Rota. Cuando Sin Nombre le explica el plan, este se niega a llevarlo a cabo y le dice que mientras él viva el rey no morirá. Ya en el pasado renunció a matarle cuando tuvo oportunidad. “Nieve me preguntó que por qué no había matado al rey de Qin, le dije que el rey de Qin no podía morir, eso lo aprendí de la caligrafía”. Para persuadir a Sin Nombre de que renuncie a llevar a cabo su misión escribe una palabra en la arena: “Todo bajo el cielo”. “Con tantas guerras el ser humano sufre, sólo el rey puede detener este caos unificando todo bajo el cielo”  “Espada Rota esperaba que yo abandonara por el bien de todos los seres humanos”. El rey ante esto descubre que, Espada Rota, su más temible adversario, es el único que verdaderamente ha entendido su misión. La paz sólo es viable por medio de la victoria militar, y él es el único que puede conseguirla. Es la pax romana.

 

Podemos afirmar que en la película se está ejercitando la idea de imperio generador del materialismo filosófico, ya que no solo se trata de unificar territorialmente (“Todo bajo el cielo”) sino también culturalmente. Esto último se nos muestra claramente cuando Sin Nombre le dice al rey que hay diecinueve maneras diferentes para escribir la palabra espada. A lo que el rey contesta “Una palabra que puede escribirse de diecinueve maneras se vuelve irreconocible, no sirve para nada. Si conquisto los seis reinos y los demás pueblos, pienso unificar todas esas escrituras conservando una sola”.

Pero para ello es imprescindible que Sin Nombre renuncie definitivamente a su misión, por mucho que atente contra sus intereses individuales “El sufrimiento de una persona no es nada comparado con el de todos los seres humanos. El odio entre Zhao y Qin se desvanece si pensamos en el pueblo” Ante estas palabras del rey, Sin Nombre desiste de su misión. Se podría decir que al final el rey era el gato y Sin Nombre el ratón. “Majestad, llegué hasta aquí para mataros, por esto muchos serán sacrificados pero su majestad seguirá viviendo. Los que vamos a morir os pedimos que no olvidéis el principio supremo: la muerte da paso a la paz”. Con estas palabras nuestro héroe no solo renuncia a su misión sino que además asume el sacrificio, necesario para el futuro del imperio. Debe pagar con su muerte porque “así lo exige la ley del reino, si queréis conquistar todo bajo el cielo, ejecutadlo”. ”Aplicad la ley sin excepción, debéis dar un ejemplo al mundo”.  Como escribió Lino Camprubí en un comentario sobre la película: “[El rey de Qin] logrará ser el primer Emperador porque su asesino es capaz de poner entre paréntesis sus ansias personales de venganza y entregar su vida al comprender este mismo proyecto (esto le convierte en heroico, a la manera como el héroe hegeliano ve más allá de las miserias individuales o incluso sociales -las de su propio reino de procedencia: Zhao -, sólo que el Espíritu Absoluto tiene la forma política de un Imperio capaz de pacificar unificando los seis reinos enfrentados a muerte: “todo bajo el cielo”)”. Así tenemos ya el tercer modelo de héroe, el más excelso, el héroe político, aquel que se sacrifica en favor de la eutaxia del Estado, porque asume que el individuo queda subsumido por la razón de Estado. El héroe político por antonomasia habría sido Sócrates tal y como lo presenta Platón en el Critón.

Pero lo más importante de todo es que esta película está producida en la China del siglo XXI, la misma China que esta llamada a ser en un futuro muy cercano la primera potencia del mundo.  Esto es lo que dota de una nueva dimensión al mensaje de la película. A nadie se le escapa que el principal escollo que puede encontrarse China a la hora de alcanzar la hegemonía mundial es el desmembramiento territorial. Se podría decir que China se rompe por el Tibet (desde esta perspectiva cuesta imaginar como espontáneas las continuas adhesiones por parte de la industria de Hollywood a la causa tibetana y al budismo) y presenta algunas grietas en Xinjiang. Zhang Yimou con Hero ha conseguido el mensaje de contrapropaganda perfecto, sólo una China unificada (tanto territorial como culturalmente) puede convertirse en garante del  individuo. Y para ello nada mejor que glosar la figura del Primer Emperador, Qin Shi Huang.  La mayor prueba de que Hero no es simplemente una película más de artes marciales lo constituye  el hecho de que el régimen chino (el mismo que años atrás vetaba sus guiones) le encomendó a Yimou dirigir los actos de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Esto es, le encargaron que dirigiera la presentación de China ante el mundo, el mayor acto de propaganda que se le puede encargar a un director.

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Una respuesta a HERO, UN EJEMPLO DE CINE IMPERIAL CHINO

  1. Bruno Cicero dijo:

    Un dato a tener en cuenta sobre la película es que, a pesar de estrenarse en China en el año 2002, no entró en el mercado americano hasta dos años después de la mano de Quentin Tarantino. La cuestión es que en el 2002 había sido ya nominada para el Oscar a la mejor película extranjera y, un año después, para los Globos de Oro a la mejor película de habla no inglesa. ¿A que se debieron entonces tantas reticencias?
    Parece que a una industria tan acostumbrada a los discursos imperialistas como la de Hollywood se le indigestaba esta película de “artes marciales” china. Por algo será.

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