METASCIENTIA

Esta sección del blog está destinada al tratamiento de temas relacionados, de forma más o menos directa, con las ciencias, pero desde una perspectiva que no es ella misma científica, sino metacientífica (de ahí el nombre de la sección). Perspectiva metacientífica significa aquí lo mismo que perspectiva filosófica. La filosofía es una actividad, y en cierto modo también un saber, de carácter racional y crítico. La filosofía no es, sin embargo, una ciencia, ni tiene por qué aspirar a serlo, por más que la filosofía tome la racionalidad científica como modelo y canon de racionalidad. La filosofía lleva a cabo una reflexión de segundo grado sobre un cúmulo de saberes positivos, entre los que se encuentran las ciencias, que deben estar previamente dados, puesto que constituyen el objeto de la reflexión filosófica. Así como cada ciencia ilumina un campo material determinado de la realidad, pero deja en la penumbra todo lo demás, la filosofía intenta iluminar el conjunto de la realidad, aunque con una luz mucho más tenue. Según esto, la filosofía está más allá de las ciencias (es metacientífica), pero no porque sea un saber más elevado, una suerte de “ciencia definitiva”, sino porque trasciende los límites de cada una de las ciencias, que son saberes circunscritos, y reflexiona sobre los resultados de todas ellas (y también de otros saberes no científicos -políticos, técnicos, mundanos, religiosos, etc.), produciendo teorías filosóficas que, aunque pueden llegar a apresar en sus mallas “mucha más realidad” que las verdades científicas, jamás alcanzan la necesidad y universalidad de estas.

 

Las verdades científicas quedan validadas en la inmanencia de los campos científicos particulares en los que llegan a cristalizar. No se requiere una justificación ulterior. La filosofía no puede pretender actuar como juez supremo, dando su visto bueno a las verdades que le presentan las ciencias. No se trata, por tanto, en esta sección, de discutir los avances científicos como si nosotros mismos fuéramos científicos “a pie de obra”. Los teoremas científicos que hayan de constituirse lo harán en el seno de cada ciencia,  sin concurso previo, simultáneo o posterior de la filosofía. Sin embargo, y a pesar de lo dicho, hay materia para la reflexión filosófica, y esto debido, sobre todo, a lo siguiente: las ciencias, en su desarrollo, se comportan como conglomerados “monstruosos” que avanzan sin un plan prefijado, en muchas direcciones y con ritmos distintos, y los resultados científicos más puros pueden emerger en el seno de matrices cargadas de ideología, e incluso de metafísica, y mantenerse envueltos por capas y capas de contenidos de falsa conciencia. Son muchos los ejemplos históricos que pueden aducirse a favor de esta tesis, pero el caso de Newton es uno de los más representativos, dada la importancia del personaje. Baste señalar que los tres principios de la mecánica newtoniana y la ley de la gravitación universal, que dominaron el panorama científico hasta el siglo XIX, eran congruentes con la concepción metafísica que Newton tenía del espacio y el tiempo absolutos entendidos como sensorios divinos. De acuerdo con esto, una tarea filosófica que se impone, en el presente, en relación con las ciencias, es la de intentar discernir, en cada caso, entre los resultados verdaderamente científicos y las nebulosas ideológicas que los acompañan.

 

Quedan apuntadas algunas líneas de reflexión:

–         Análisis crítico de la teoría del big-bang: ¿se trata de una teoría científica o de una teoría metafísica encubierta?

–         Análisis crítico de la orientación monista que subyace a las pretensiones de algunos físicos de desarrollar, en el seno de la Física, una teoría del todo.

–         Análisis crítico del “imperialismo” neurofisiológico, que pretende dar cuenta, a partir del estudio del funcionamiento del cerebro, de todo lo que tiene que ver con el mundo de los hombres (el carácter, la conducta, la organización social, la ética, la moral, etc.).

–         Análisis crítico del fundamentalismo científico en tanto que ideología segregada, de forma más o menos espontánea, por las propias ciencias, que tienden a considerar que, fuera de sí mismas, no hay saber ni racionalidad posibles.

–         Análisis crítico de la cientificidad de la teoría del cambio climático.

–         Análisis crítico de las “teorías de síntesis” propuestas por científicos de prestigio que, extrapolando los resultados de sus respectivas ciencias más allá de los límites que les son propios, desarrollan cosmovisiones (visiones de la realidad en su conjunto) de dudosa cientificidad.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en METASCIENTIA y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a METASCIENTIA

  1. José Mª Llanos dijo:

    totalmente de acuerdo profesor, y me parecen interesantes las líneas de reflexión que puso usted al final de la entrada

  2. Victoria Vigil dijo:

    Toda persona que en algun momento de su vida haya reflexionado sobre el sentido de la vida llega de una manera más o menos simple a la reflexion que usted me ha proporcionado. La filosofia esta muy por encima de la ciencia, ahora bien los datos que usted me aporta le dan valor añadido a mis reflexiones de andar por casa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s